sábado, 14 de noviembre de 2009

La guerra sucia en la actual poesía mexicana

2009-11-14
Suplemento Laberinto
Heriberto Yépez

Me llovieron correos que me recordaban que el poema homofóbico publicado (y ya retirado) en la web de Círculo de Poesía, que comenté la semana pasada, no era el único poema bajo hoy circulando.

Ese poema responde a otro, aparecido “desde la redacción” del sitio de Letras Libres, escrito por Daniel Saldaña París, contra Mario Bojórquez et al., a los que se ataca por no ser del DF (“desde el norte erizado de cantinas/ hasta el sur —todo mangos—”); se burla de las compañeras de los escritores (“Y sus musas, adiestradas en labores/ del hogar —como se debe—”); se les acusa (no podía faltar) de ser homosexuales (“su amado es experto en lamer ovos”) y se mofa, de nuevo, de su geografía (“su lírica de salmos sinaloenses”) a lo que, en otro caso, se le suma el “defecto” de ser mujer (“su timbre de poblana asustadiza”).

Este texto en algo es irreprochable: posee el récord Guiness del poema más insípido con más prejuicios.

No es la primera vez que Letras Libres se engalana.

Recordemos aquella famosa reseña infame de Fernando García Ramírez, quien haciéndose al simpático, calificaba a tres autoras, respectivamente, de “la buena, la mala y la fea”. Casos de la crítica cretina.

En Letras Libres ha sido, precisamente, donde la crítica literaria pasó a ser una competencia para ver quién puede tratar más mamonamente libros recientes.

Misoginia, centralismo, homofobia, ninguneo, ya ni siquiera se notan; son el mendrugo de cada día en nuestra literatura clasista, patriarcal y tramposa.

Estas mismas semanas, Gerald Martin, el biógrafo de García Márquez, enumeró los trucos que el director de Letras Libres utiliza para invalidar a otros. Lo puso pinto.

¿De qué es evidencia todo esto? Es un indicador de la degradación de nuestra cultura; aun su altiva República de las Letras tiene como coeficiente intelectual el albur y el cacicazgo.

Se tratan de balas perdidas de pugnas intestinas sobre quién controla el canon casero; quién entra a las antologías, quién y cómo se determina qué es lo mejor de la nueva literatura.

Para quienes no se han dado cuenta: hay guerra sucia en la actual poesía mexicana bajo excusa de premios, venganzas vía reseña, emails anónimos o crípticos ataques. Ya olvidamos que la poesía es una superación de la doxa (lo que cualquiera dice) y la confundimos con invectiva y cartografía.

Instrucciones: escribe algunos versos, ajústalos al gusto canónico y luego busca a tu cuate que hace mapas. Merced a una antología o lista, ¡ya eres poeta! ¿La confirmación? Sigues en la revista. Y como los otros tampoco son poetas, contra ellos inventa tretas. ¡Esas son nuestras letras!

Nuestra poesía tiene de todo, menos poetas.

El naufragio de la poesía mexicana actual consiste, paradójicamente, en que no se sumerge. Flota oronda en las aguas superficiales de la doxa.

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